Archivo de la categoría: Ecología Social

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Aceite de palma, un peligroso desconocido

Laura Villadiego Ecoportal Pocos son conscientes de hasta qué punto el azúcar está presente en su alimentación, pero todos saben que forma parte de su vida diaria. No se puede decir lo mismo del aceite de palma, una de las … Sigue leyendo

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Piden sancionar a médico paraguayo que probó el daño de los agrotóxicos

Graciela Vizcay Gomez Ecos de romang ¿Caza de brujas o efecto Monsanto? El Carrasco paraguayo metió el dedo en la llaga. La cadena de televisión HBO inició la grabación en Paraguay sobre la incidencia de los plaguicidas en las zonas … Sigue leyendo

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Decrecer para crecer

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Instituto Bartolome de las Casas Adital Por Jürgen Schuldt El economista más importante del siglo XXI, cuando se redescubran a cabalidad sus contribuciones, será el rumano Nicholas Georgescu-Roegen (1906-1994). El espacio nos impide exponer sus aportes para refundar la ciencia … Sigue leyendo

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25 problemas de salud vinculados con “Roundup”, de Monsanto

Alexis Baden-Mayer Organic Consumers Association – EcoWatch Traducido del inglés para Rebelión por Carlos Riba García. Monsanto inventó el herbicida llamado glifosato y en 1974, después de la prohibición del DDT, lo puso en el mercado con el nombre comercial … Sigue leyendo

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Un grito de alarma

Cambio clímatico y la Amazonia François Houtart Ecoportal En Lima, las Naciones Unidas organizaron en diciembre 2014, la última reunión preparatoria a la Conferencia de Paris sobre el Clima de 2015. Hubo varias referencias a la selva amazónica y también, … Sigue leyendo

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Economía verde, consumo colaborativo y hágalo usted mismo

Así fue 2014 ETC Group El Grupo ETC comparte en este resumen sus consideraciones sobre el año que terminó. En nuestro sitio de internet encontrarán el texto completo con abundantes citas y fuentes, con algunas (irreverentes) predicciones para 2015 y … Sigue leyendo

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¿Por qué una manzana de la década de 1950 equivale a cien manzanas de hoy?

Terraeco.net Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos Con el aumento de los rendimientos agrícolas nuestros alimentos se han convertido en cáscaras vacías … de nutrientes. ¿Cuántos melocotones, naranjas, brócolis hay que comer para recuperar los beneficios de … Sigue leyendo

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Rusia camino a prohibir la importacion de transgénicos

Graciela Vizcay Gomez Ecos de romang La Comisión Gubernamental de Actividades Legislativas del Gobierno ruso aprobó un proyecto de ley presentado por el Ministerio de Ciencia y Educación para mejorar la regulación en Rusia de la ingeniería genética. El proyecto … Sigue leyendo

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Lo sostenible no siempre es lo justo

Adela Cortina Ecoportal.net A menudo se aplica el adjetivo “sostenible” al desarrollo, sustituyendo la expresión “desarrollo humano”, que tanto ha costado aclarar, por “desarrollo sostenible”. Esto es, a mi juicio, un retroceso. Después de la II Guerra Mundial el desarrollo … Sigue leyendo

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Gates, ayudas que le ayudan

Gustavo Duch El Periódico Pensemos que usted o yo somos multimillonarios y desde los mejores sentimientos constituimos una fundación solidaria. Por ejemplo, para apoyar la investigación del cáncer de pulmón. Y que mientras entregamos fondos para dicha causa pensamos a … Sigue leyendo

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De la fábrica recuperada a la red de empresas cooperativas

Proyectos de economía social en Buenos Aires Isidro Jiménez El Salmón Contracorriente Con la crisis de 2001, Argentina vio renacer una importante cantidad de proyectos basados en los movimientos obreros, como es el caso de las fábricas recuperadas por sus … Sigue leyendo

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El fantasma de Bhopal ronda aún la seguridad industrial en India

Neeta Lal IPS Tres décadas después de que 40 toneladas del mortal gas de isocianato de metilo se filtrara de una planta de Union Carbide India Limited, en la central ciudad india de Bhopal, el peor desastre industrial del mundo … Sigue leyendo

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“Es aterrador vivir en una sociedad en la que la verdad no importa”

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El climatólogo de Naciones Unidas huyó de EEUU por sus políticas anticientíficas El cambio climático amenaza con impactos irreversibles MANUEL ANSEDE El investigador Bjorn Stevens, en Madrid. / CARLOS ROSILLO En diciembre de 1947, el físico Albert Einstein, harto del … Sigue leyendo

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Desigualdad global y devastación

Silvia Ribeiro Alainet A principios de 2014, un reporte de Oxfam resumió gráficamente la desigualdad que impera en el mundo: 85 individuos concentran más riqueza que los 3500 millones de habitantes más pobres en el planeta, mitad de la población … Sigue leyendo

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Excelentes (y esperanzadoras) noticias parisinas

Rosa Guevara Landa Rebelión Era sabido; lo señaló y documentó la OMS hace un año aproximadamente. Las emisiones de los motores diésel causan cáncer de pulmón. ¿No es una noticia, una información contrastada, muy pero que muy importante desde el … Sigue leyendo

“Los mercados de carbono no son una solución al cambio climático”

Entrevista a Ivonne Ramos, integrante de la organización ecologista ecuatoriana Acción Ecológica

Continuando con la cobertura especial sobre cambio climático de cara a la próxima celebración tanto de la COP20 como de la Cumbre de los Pueblos, entrevistamos a Ivonne Ramos, integrante de la organización ecologista ecuatoriana Acción Ecológica. Desde un posicionamiento crítico sobre los impactos de los mercados de carbono, Ivonne nos explica las consecuencias socioambientales de algunos proyectos implementados en el Ecuador, así como las posibles soluciones para enfrentar el cambio climático.

¿Cuál es el contexto global en el que se sitúan los mecanismos relacionados con los mercados de carbono?

En la actualidad hay una gran disputa a nivel global en el control, manejo y uso de los territorios y de los patrimonios que estos tienen. Estas disputas suelen ocurrir entre los grandes actores que concentran el poder económico y las comunidades locales que viven dentro de esos territorios, que pueden ser indígenas, campesinas o poblaciones urbanas. Las comunidades locales son quienes de alguna manera pueden estar ejerciendo muchas veces el cuidado o el uso de esos espacios con finalidades de satisfacción de sus necesidades de vida, mientras que los primeros están en esos espacios con un propósito muy claro hacia la acumulación.

Haciendo esta lectura podemos observar que en el momento actual se están encontrando nuevos mecanismos por los que todos esos bienes patrimoniales adquieren una nueva dimensión. Los recursos que antes existían ya no son los únicos que el sistema necesita, sino que se amplía la frontera en la que los patrimonios de los pueblos se convierten en mercancía. Aparte de los tradicionales recursos como los minerales o los agrícolas, se abre un nuevo horizonte a nivel global que es la posibilidad de mercantilizar nuevos recursos adicionales como el agua o la novedosa mercancía del carbono.

¿Y qué implicaciones tienen?

Estos mecanismos son una nueva forma de colonialismo que incorporan una nueva mercancía al sistema global que es el carbono, o la posibilidad de tener un sumidero en donde tú haces una ocupación territorial en otros espacios del planeta. Las empresas logran transcender sus propias fronteras y pasan a ocupar otros espacios territoriales, no comprando la tierra, no alquilándola, sino diciendo que van a comprar el carbono que está en esos árboles. Esto es un nuevo proceso de despojo y de desplazamiento. Es despojo porque han logrado quitarle finalmente esas tierras a las comunidades, y desplazan o destruyen un ecosistema natural con todas las implicaciones que eso supone, u ocupan espacios de supervivencia y de formas de economía.

Además, a las comunidades las convierten en empleadas medio esclavas del mantenimiento de esa plantación a través de la firma de un contrato. En este la comunidad se compromete al mantenimiento y la conservación de esa plantación por el transcurso de 20 años o más, y a garantizar que se conserve en buen estado durante ese plazo de tiempo. En caso contrario tendrán penalidades.

En cuanto a la pérdida o destrucción de los ecosistemas naturales es bastante grave, porque donde hay plantaciones forestales, sobre todo de pinos, se destruyen las fuentes de agua y se secan las vertientes. Además, al poner la plantación, desaparece toda la biodiversidad y se produce en algunos casos la erosión de los suelos.

Y en este juego de actores que tienen unos intereses muy concretos, ¿cuál es el rol de las ONG ambientalistas? ¿Por qué hay tantas que están trabajando en proyectos relacionados con los mercados de carbono?

Creo que es importante hacer una diferenciación en el tema de las ONG y entender que existe un abanico de 180 grados. Desde los ecologistas populares, hasta los ambientalistas conservacionistas de mercado.

En este mapa de actores tenemos a las empresas y a los capitales, y al servicio de ellos hay toda una estructura de Estado. Además, en el escenario internacional existe toda una estructura de agencias de cooperación que hacen la función de favorecer este espacio de control. Por ejemplo, dentro de la cooperación internacional, creo que la GTZ, la USAID, así como cada una de las agencias de cooperación, tienen un rol importante en la satisfacción de los requerimientos del capital de sus respectivos países. Y de hecho la tendencia de la cooperación internacional de los últimos 10 años, ha sido pasar a ser funcional de lo que llaman las alianzas público-privadas. El dinero de la cooperación ahora se dirige hacia la satisfacción de las necesidades de las empresas. Y la tendencia cada vez ha ido más en ese sentido.

Hay también grandes ONG de conservación, conocidas como las BINGOs, que están claramente intencionadas a estos fines: a la satisfacción de este espacio de grandes capitales. Por ejemplo, la WWF, TNC y un montón de organizaciones que incluso se han convertido en terratenientes de espacios de gran biodiversidad planetaria para cumplir esas finalidades.

Entonces en el escenario de estos 180 grados tienes estos actores. Pero por otra parte existen otros que pueden ser ONG como Acción Ecológica o la sociedad civil, que son críticas a cualquier forma y a cualquier manifestación de este capitalismo verde.

Desde el año 2008 el Ministerio del Ambiente del Ecuador (MAE) está desarrollando el programa Socio Bosque, que se puede inscribir en la lógica de los mecanismos REDD+ [1]. De esta forma, se estaría buscando posicionar al país como proveedor de servicios ambientales en el mercado internacional. ¿Qué valoración hace del mismo?

Lo que nosotros hemos visto es que en varios espacios donde se ha firmado el Socio Bosque se han implementado proyectos para la exploración o la explotación tanto de minería como de petróleo. Por ejemplo, en la zona del territorio Zápara, en la zona de Curaray o en la zona del Napo, se están ampliando las fronteras para hacer exploración petrolera. Por lo tanto, la aplicación de los proyectos Socio Bosque en la región amazónica milagrosamente coincide con las zonas donde existen reservas minerales o petroleras.

Por otro lado, en cuanto a la organización social, lo que ha ocurrido es que al aplicarse el proyecto Socio Bosque se le da un recurso económico a la comunidad. Pero es un recurso que va generando un proceso de dependencia, que después no vas a querer perder y que te va a condicionar. Además, hemos visto que muchas veces ocurre que el dinero se gasta de una manera distinta de como estaba previsto. El problema es que existe una cláusula en el contrato por la cual si no se cumple con el plan, puedes llegar a tener sanciones civiles, administrativas y penales. Y si no se tiene las condiciones para responder, viene el Estado y dice “quiero entrar a hacer operaciones petroleras en la zona y te voy a resolver el problema de plata que tienes”.

Entonces, en lo que se ha convertido este recurso económico es en crear una nueva cadena de corrupción. Y claro, ha facilitado mucho la introducción de proyectos extractivistas en territorios donde antes no hubieran tenido posibilidades de ingresar. Por lo tanto, cuando ves un proyecto de esta naturaleza te das cuenta de que en última instancia el propósito no es la conservación, sino el control.

Sin embargo, desde las instituciones globales se plantea que los mercados de carbono son una solución al cambio climático, ¿cuál es su opinión?

Creo que no lo son, porque estas soluciones para absorber carbono no son reales, son más bien de alto riesgo. Si hacemos un análisis global en lo que tiene que ver con la solución al cambio climático, es una falacia porque se convierte en un pretexto por el cual quienes hacen emisiones de carbono encuentran la forma de limpiar su imagen. Además, todos los gases que se emiten no pueden ser revertidos ni retomados por esos espacios naturales, ni tampoco por plantaciones forestales.

Todo esto tiene muchas patas cojas. Por una parte, es el pretexto para continuar contaminando, y por otra parte no soluciona el problema climático sino que lo puede estar incluso agravando, al destruir ecosistemas naturales y transformarlos en plantaciones de monocultivos. Y lo que me parece terrible, es que se trata de un mecanismo que genera una nueva expansión de ocupación territorial de los grandes centros de concentración de poder y de capital.

Teniendo en cuenta estas falsas soluciones, ¿cuáles serían las medidas para enfrentar el cambio climático?

Para mí es una gran satisfacción poder decir que en este país se ha logrado durante casi 40 años frenar la ampliación de la frontera extractivista de muchos grandes proyectos. La minería a gran escala, por ejemplo, se ha logrado frenar en varias zonas del país: en Intag, en la zona sur en territorio Shuar o en la zona del Azuay. Alrededor de 20 proyectos de prospección, de investigación, fueron frenados con la resistencia de las comunidades. Creo que estas experiencias de lograr conservar la naturaleza en su estado natural versus la explotación intensiva de recursos es una forma.

Pero ahora todo eso está en peligro…

Claro, siempre ha estado. Desde que descubrieron que existían los recursos naturales, gobierno tras gobierno, se ha logrado frenar. Ahora este gobierno es mucho más inteligente, es mucho más hábil, tiene unas estrategias distintas, ha logrado quebrantar el tejido social, las comunidades, se ha logrado introducir en las familias…

¿Y volviendo a las posibles soluciones?

Creo que una de las cosas básicas y fundamentales es mantener el petróleo bajo el subsuelo. Son iniciativas que vienen desde las comunidades indígenas y que han logrado sostener en el tiempo y en el espacio. Y si miráramos y recapituláramos todas las historias de cada país en donde esas luchas han logrado sostener el petróleo bajo el subsuelo, realmente tendríamos una contabilidad bien amplia. Por eso a mí me parece que esto es una cosa básica, fundamental.

Otra solución real es reconocer que hay economías no visibilizadas. Las economías invisibles que son las economías reales que mantienen la supervivencia de los pueblos de una manera ecológicamente más saludable, y que sostienen una lógica de relación de independencia entre las personas y las sociedades. Entonces, creo que es preciso mirar de manera distinta a estas economías, que son de pequeña escala, que son para el autoconsumo o para el consumo local y que no son petróleo-dependientes. Por lo tanto como Estado, habría que empezar a replantearse que todas las propuestas de políticas de subsidios o de incentivos deberían privilegiar esta forma y no la que implementa el monocultivo o la producción a gran escala, que a su vez es petróleo-dependiente.

Por eso yo veo que las soluciones reales para los problemas climáticos globales, más bien vienen de las comunidades locales que están luchando contra viento y marea por la conservación de sus territorios.

En diciembre tendrá lugar la COP20 en Lima, ¿en qué discusiones debería centrarse la cumbre climática?

Creo que los mecanismos de subsidios para poder sostener la producción de carbono no son convenientes. Se debería terminar con la propuesta de hacer plantaciones forestales como sumideros de carbono. No son soluciones y ocultan el verdadero problema. El tema de REDD+, que también creo que va a tener mucho impulso y mucha discusión, es un tema que se tiene que debatir con mucha más profundidad y empezar a mirar experiencias en donde existen afectaciones a las comunidades locales.

El problema esencial son las emisiones de carbono. Entonces, lo que se tiene que ir a discutir es la reducción real de las emisiones. Y para poder resolver este problema también hay que entrar a analizar el modelo productivo y el modelo civilizatorio. Ahí es donde se tiene que refocalizar la discusión. Eso es lo esencial. Y entonces ahí vamos viendo niveles de responsabilidad y niveles de compromiso sobre ese tema.

Todo lo demás, MDL [2], REDD+, compensaciones climáticas,… ocultan la discusión esencial. Pero más aún, se trata de mecanismos en donde los que causan el daño tienen la posibilidad de acceder a nuevos espacios territoriales para ejercer control y para expandir una forma de colonialismo que va a usar a las personas que viven en esos territorios como mano de obra barata.

Creo que no debemos caer en esa trampa, en ese juego. Ahora, claro, todo el mundo cae porque es muy atractivo y conveniente, y ahí estamos hablando de plata de por medio, de recursos económicos posibles, de acceder a ciertos privilegios en ese espacio de discusión y en ese espacio de participación.

Notas:

[1] REDD+: Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de bosques

[2] MDL: Mecanismos de Desarrollo Limpio

Orlan Cazorla (@orlancazorla) es periodista freelance en América Latina. Autor de www.orlancazorla.net

Miriam Gartor (@mirgartor) es educadora popular, ecologista y feminista. Consultora e investigadora independiente. Autora de www.miriamgartor.com

Fuente: http://orlancazorla.wordpress.com/2014/10/04/ivonne-ramos-los-mercados-de-carbono-no-son-una-solucion-al-cambio-climatico/

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=190453

Tres colegios de Madrid introducen alimentos ecológicos en sus comedores y en la cocina de las familias

El Colegio Montserrat, el Colegio Lourdes y la Ciudad Educativa Municipal Hipatia, los tres centros escolares gestionados por FUHEM* han introducido comida ecológica en sus comedores escolares. Además de comer sano, la iniciativa tiene una proyección educativa en las aulas y en los hogares.

Los cambios de productos y proveedores no han supuesto un incremento significativo en las cuotas de comedor para las familias. Gracias a hacer pedidos de mayor volumen y de productos de temporada, la subida del servicio de comedor no llega al 1,75% (menos de 20 euros anuales).

Una alimentación que transforma

Toda la fruta, la verdura, las hortalizas, las legumbres, los cereales, pastas y harinas y el aceite son de origen peninsular y de cultivo agroecológico. Se trata de optar por productos cercanos -los alimentos no han sido transportados largas distancias para no generar más CO2-, los productores reciben una retribución justa, lo que fomenta el trabajo en condiciones dignas, y los alimentos han sido cultivados sin pesticidas. El resto de productos (carnes, pescados, lácteos, huevos, conservas y pan), son de origen peninsular (o de caladeros peninsulares en el caso del pescado).

Educación para toda la familia: Grupos de consumo y sensibilización en las aulas

Este proceso de introducción de alimentos agroecológicos en los comedores ha sido acompañado de un proyecto educativo de sensibilización ecosocial dirigido al alumnado, el personal del comedor, el profesorado y las familias.

Las familias se han unido a este proceso creando grupos de consumo para que los alimentos ecológicos también estén en casa. En el colegio Montserrat, por ejemplo, son ya unas 45 familias las que participan en esta iniciativa desde junio. Además de gestionar las cestas de productos (a través de una organización llamada La Huerta de la Fundación: http://www.lahuertadelafundacion.org/, que da trabajo a personas con discapacidad), las familias están creando procesos de participación y contribuyendo a generar una comunidad educativa comprometida con la sostenibilidad y la democracia.

* FUHEM es una fundación independiente sin ánimo de lucro que promueve la justicia social, la profundización de la democracia y la sostenibilidad ambiental, a través de la actividad educativa y el trabajo en temas ecosociales.La singularidad de FUHEM radica en la interacción entre la reflexión en los ámbitos ecosocial y educativo y la práctica en sus centros escolares.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=190274

 

La ideología de moda del capitalismo en decadencia

“Intensificación sustentable” o “agricultura inteligente”

No es la unidad de la humanidad viviente y activa con las condiciones Naturales, inorgánicas, del intercambio metabólico con la naturaleza, y en consecuencia de su apropiación de hasta, lo que requiere explicación o es el resultado de un proceso histórico, sino, ante bien, la separación existente entre estas condiciones inorgánicas de la existencia humana y esta existencia activa, una separación que se postula por completo únicamente en la relación del trabajo asalariado con el capital.

Karl Marx, Grundrisse

Los que promuevan el enfoque llamado “Intensificación sustentable” o “agricultura inteligente para el clima”, basándose como argumento y un nuevo método para reducir impacto negativos en la naturaleza y a la humanidad, su intención no solo es un intento de cooptación de la agroecologia defendida históricamente por los movimiento sociales, campesinos, campesinas, indígenas, sino también forman parte de la resistencia de la ideología de moda del capitalismo en decadencia.

En la actual crisis estructural del gran capital, quedan al descubierto que el modelo del agronegocio con las grandes extensiones de monocultivo, los agrotóxicos, y las semillas transgénicas amenazan la vida del planeta y a la especie humana, los defensores de este modelo criminal quedan sin argumentaciones científicas, tecnológicas por los daños causados a la madre naturaleza, de igual manera están claro que seguirán perdiendo exponencialmente sus principios de productividad y el mal llamado desarrollo.

Las relaciones materiales en evolución (lo que Marx denomina “relaciones metabólicas”) entre los seres humanos y la naturaleza es de difícil comprensión, en esta batalla no están ausente la disputa de la ideología de moda del capitalismo en decadencia para confundir, seducir y engañar imponiendo el patrón extractivista del gran capital, existen clara intenciones desde los que consumen ciencia sin conciencia, algunas ONGs, ambientalista y representante de organismos multilaterales, que demuestran intenciones de sentimentalismo reaccionario acerca de la naturaleza, principalmente entorno al cambio climático, agricultura familiar, agroecología, pretende el cambio del clima sin cambiar la subordinación al sistema capitalista, existen una especie de mutación hacia la llamada economías verde..

Los días 18 y 19 de septiembre de 2014, se celebró el Simposio Internacional de Agroecología para la Seguridad Alimentaria y Nutricional, en la sede la Organización de Alimentación y Agricultura (FAO) de la ONU, en Roma. En este espacio la FAO por primera están obligado tocar el tema de la Agroecologia, en medio de esa complejidad de la semejanza y la diferencia, del equilibrios y los cambios, de lo general a lo particular, es decir esos procesos contradictorios, al final los resultados fueron eficaz por estar presente los y las militante de la Vía Campesina Internacional, claramente se demostró disputa y luchas de clase, no faltaron la intención oscura prediseñada de algunos académicos y tecnócratas que intentaron cooptar presencia y dividir esfuerzo.

Al final de este importante evento de debate y discusión, la mayoría de los científicos invitados, coincidieron con la visión de la Vía Campesina de la agroecología como alternativa, para la transformación, y con sus planteamientos de contenidos sociales, políticos, económicos y culturales, además de su contenido técnico. Lo cual deja como minoritaria las posturas, también representadas, de las tendencias más cooptadoras.

Esto permitió que la síntesis de conclusiones del Simposio, presentado por los relatores el segundo día, enfatizara puntos netamente positivos, incluyendo afirmaciones que:

La agroecología esta enmarcada en una serie de principios, y no es una caja de herramientas o recetas tecnológicas.

La agroecologia cuestiona el modelo agroalimentario actual, y promueve una transformación radical, donde los campesinos están al centro de este proceso social,

La agroecología se fundamenta en un dialogo de saberes, por lo que se debe continuar ligando la ciencia con el saber, la innovación, y la practica campesina.

Y, que los grandes desafíos a enfrentar, abordan temas complejos pero urgentes, como:

Las políticas públicas que promuevan la transformación agroecológica a nivel local, nacional y regional.

La articulación entre productores y consumidores responsables y conscientes, en la necesidad de una transformación radical hacia un sistema alimentario socialmente justo,

El apoyo a los movimientos sociales en sus esfuerzos de escalonamiento territorial de la agroecología.

En medio de estos desafíos no hay duda que existen logros y avances, pero es necesario seguir convirtiendo en un problema central la comprensión de la complejidad y que lleguen a ser no solo materialista, sino también dialéctica, nadie puede tener dudas de que “el suelo experimenta grandes y duraderos cambios evolutivos como consecuencia directa de la actividad de las plantas que crecen en el, y estos cambios, a su vez, inciden en las condiciones de existencia de los organismos”, la naturaleza pueden vivir sin la presencia del ser humano, los seres humanos no podemos vivir sin la naturaleza.

En los actuales momentos históricos de clara disputa entorno a estos temas, es clave globalizar las luchas y las esperanzas para derrotar las pretensiones que buscan restablecer las viejas relaciones jerárquicas del gran capital, apropiando de los saberes, conceptos del pueblo trabajador, todos para la lógica y el bien mercantil del gran capital.

Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza.

No cambiemos el clima… Cambiemos la ideología de moda del sistema capitalista en decadencia.

No mas palabras se necesitan acciones…

Notas:

http://viacampesina.org/es/index.php/temas-principales-mainmenu-27/agricultura-campesina-sostenible-mainmenu-42/2260-desenmascarando-la-agricultura-climaticamente-inteligente

http://viacampesina.org/es/index.php/temas-principales-mainmenu-27/soberanalimentary-comercio-mainmenu-38/2261-simposio-internacional-de-agroecologia-en-la-fao-en-roma-hoy-se-abre-una-ventana-en-lo-que-por-50-anos-fue-la-catedral-de-la-revolucion-verde

Del Rosario Ignacio Denis. Ingeniero Agroecologico graduado en Instituto Latinoamericano de Agroecologia Paulo Freire (IALA)

Twitter: @yiyoparaguay

Blog del Autor : http://ayvuguasu.blogspot.com/

Chico mendes, precursor del ecosocialismo

“Al principio pensaba que estaba luchando para salvar a los trabajadores del caucho, después pensé que luchaba para salvar la selva amazónica. Ahora percibo que estoy luchando por la humanidad”.
Chico Mendes

El 22 de diciembre de 1988, cuando acababa de cumplir 44 años, fue asesinado Francisco Chico Mendes, por unos pistoleros a sueldo de grandes terratenientes del Brasil. Este hijo y habitante de la selva amazónica se destacó porque fue el primero que vislumbró la importancia de librar una lucha política de tipo ecológico, en la que se defendiera tanto a los ecosistemas como a los trabajadores y a los habitantes más pobres, lo cual lo impulso a forjar una Alianza de los Pueblos de la Selva como mecanismo para luchar por su preservación. Esto lo convirtió en un luchador anticapitalista que abrió sendas en pos de un proyecto ecosocialista.

LA SELVA FUE SU ESCUELA

Chico Mendes nació el 15 de diciembre de 1944 en el siringal Porto Rico, en Xapuri en el Estado El Acre, territorio amazónico de Brasil, fronterizo con Bolivia y Perú. Su padre, Francisco Mendes, había llegado en 1926 a ese Estado para trabajar como cauchero. Realizaba la labor diaria de “desangrar” 100 o 200 árboles de latex, recoger la savia lechosa y procesarla luego en su casa a fuego lento hasta convertirla en una bola de caucho. Iraci Lopes Filho, hija y nieta de siringueiros, fue la compañera de Francisco y la madre de Chico Mendes.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial la miseria aumentó en las zonas productoras de caucho del Brasil, porque se redujo la demanda del latex que tan necesario había sido durante la confrontación bélica. Como consecuencia cayeron los precios y por física hambre y desnutrición murieron unos 25 mil caucheros. En un ambiente de miseria y carencias se crió Chico Mendes. Tuvo suerte de sobrevivir porque todavía en la década de 1960 de cada 1.000 niños que nacían en El Acre 838 morían durante el nacimiento o su primer año de vida.

Igual que su padre, Chico se hizo también siringuero (trabajador del caucho) desde niño. Como en las plantaciones de caucho no existían escuelas, nunca tuvo contacto con un aula de clase ni con un maestro. Que los trabajadores fueran iletrados era un objetivo de los terratenientes para explotarlos y asegurar el control sobre la tierra y la fuerza de trabajo. Su escuela fue la selva, de la que aprendió lo fundamental para sobrevivir, a través del trabajo cotidiano que empezó a realizar desde temprana edad acompañando a su padre en las labores de desangrar los arboles de caucho. Aprendió a distinguir las plantas, los sonidos de los pájaros y de los animales, a conocer los ritmos, ruidos y silencios de la jungla, a distinguir las plantas útiles de las venenosas…

Cuando tenía 14 años de edad, Chico Mendes tuvo una experiencia que le cambió la vida, porque aprendió a leer y a escribir y recibió las primeras lecciones de política, y de política marxista, de una forma inesperada. A la región llegó Euclides Fernando Tavora, un perseguido político que se refugió en la selva, cerca del hogar de la familia de Chico Mendes, personaje que le proporcionó los rudimentos de la alfabetización. Tavora contaba con una dilatada trayectoria como luchador revolucionario, ya que había participado en el levantamiento de Luis Carlos Prestes en 1935, en la Revolución de Bolivia de 1952 y había conocido la cárcel y el destierro. Esa influencia marxista fue decisiva para que Chico Mendes pudiera discernir las razones sociales y económicas de la desigualdad y la explotación.

Tavora le enseñó a leer y a escribir, le mostró periódicos en los que se hablaba de los problemas de Brasil y del mundo, y en una pequeña radio escuchaban programas de emisoras de varios lugares del mundo. Su mentor le repetía que los caucheros tenían derechos como los demás habitantes de Brasil y debían organizarse para defenderlos. Esa lucha no podía ser individual, sino que se necesitaba de una acción colectiva que los llevara a crear sus propios sindicatos. Fue la primera vez que en este lugar de la selva amazónica del Brasil se pronunció la palabra sindicato.

La teología de la liberación fue otra influencia política que recibió un poco después Chico Mendes, por medio de la palabra y acción de sacerdotes que en plena dictadura se convirtieron en un foco de resistencia y oposición, y promovieron la organización de la gente pobre en las Comunidades Eclesiales de Base (CEB). En particular, el obispo Moacyr Grechi, quien llegó al Acre en 1971, se convirtió en un impulsor de las CEB, a una de las cuales pertenecía Chico Mendes, aunque sin mucho fervor religioso, pero si político. Con este y otros sacerdotes, Chico participó en actividades de concientización política de los habitantes de la selva e inició su lucha como sindicalista, que lo llevó a fundar y ser escogido como el primer secretario del Sindicato de Trabajadores Rurales de Brasiléia en 1975.

SUS PRIMERAS LUCHAS

Los habitantes de la selva amazónica brasileña, entre ellos Chico Mendes, se vieron confrontados desde mediados de la década de 1960 a la destrucción de su hábitat natural, de sus condiciones de vida y de trabajo, como resultado de la política de colonización que impulsaba la dictadura militar (1964-1985) y que significó la expropiación de seis millones de hectáreas de tierra a los indígenas y seringueiros. La deforestación era alabada como una política de poblamiento, bajo el supuesto que la selva era una “tierra sin hombres para los hombres sin tierra” y era necesario ocupar, poblar y colonizar para integrar todo el territorio nacional porque era mejor “integrar que entregar”, con lo que los militares querían dar a entender que ellos eran los defensores de la soberanía nacional, algo que no pasaba de ser pura propaganda.

Como parte de ese proyecto se planeó la construcción de la carretera Transamazónica de 5.000 kilómetros de extensión, alrededor de la cual se ofrecía a los colonos una tierra que se anunciaba como fértil, productiva y deshabitada. No era nada de ello, porque el suelo de la selva es muy frágil y no es adecuado ni para la agricultura intensiva ni para la ganadería, y cuando llueve el agua arrastra la delgada capa vegetal dejando al suelo yermo y desértico, y, además, sí que estaba habitado por comunidades indígenas y por caucheros. La construcción de la carretera impactó en forma directa a 96 grupos tribales, entre ellos los nambiqwara, admirados por el antropólogo Claude Lévi-Strauss, y exaltados en su célebre libro Tristes Trópicos. Estos pasaron de 20 mil miembros a 650 tras el trazado de una carretera por sus territorios ancestrales.

La construcción de carreteras venía acompañada o precedida de la deforestación y de los incendios, que eran producidos en forma consciente para despejar el terreno y sustituir el bosque milenario por “modernas haciendas”, en las cuales se criaba ganado vacuno, con el objetivo de producir carne como materia prima para las hamburguesas de McDonald’s. Junto con el fuego, los terratenientes organizaron bandas de asesinos para obligar a los indígenas y siringueros a desocupar la tierra. El despojo también se cubría con un manto en apariencia legal, puesto que se obligaba a los caucheros a firmar papeles de venta. Chico Mendes los exhortaba a no caer en esta trampa de falsa legalidad cuando les decía: “No firméis nada Esta tierra es vuestra. Cuando la transformáis en dinero, perdéis la posibilidad de sobrevivir. La tierra es la vida”.

La quema de la selva amazónica adquirió un carácter dantesco en 1987, cuando se presentaron 200 mil incendios que afectaron un territorio tan grande como Suiza, con lo cual se lanzaron a la atmosfera 500 millones de toneladas de carbono, que correspondían a un 10 por ciento de los gases de efecto invernadero que se producen anualmente. Tal fue la magnitud de la catástrofe que las fotografías de los satélites registraban las llamas que consumían el bosque tropical. En ese contexto de destrucción de la selva y de persecución de sus habitantes, Chico Mendes puso en práctica las lecciones aprendidas años atrás sobre organización sindical y política y junto con otros siringueiros, entre ellos Wilson Pinheiro, participó en la fundación del primer sindicato de Trabajadores Rurales en Acre, el primer paso que sigue en los años siguientes con la fundación de otro sindicato en Xapurí, el lugar donde vivía Chico Mendes y su familia. Así mismo, en 1985 participó activamente en la creación del Conselho Nacional dos Seringueiros (CNS). Durante este período de febril actividad política y sindical, Chico Mendes militó en diversas organizaciones de izquierda y resultó elegido como concejal a la Cámara Municipal de Xapuri en 1977, en representación del Movimiento Democrático Brasileño (MDB), la única oposición legal tolerada por el régimen militar. En el desempeño de ese cargo cumplió un notable papel de denuncia sobre la destrucción de la selva y la persecución de los indígenas y los caucheros y abrió ese espacio a la participación de sindicalistas y sacerdotes. Sin el apoyo del MDB, adelantó su labor de denuncia, en razón de lo cual se le acusó de realizar actividades subversivas, se le encarceló en varias ocasiones y en una de ellas se le sometió a torturas. Durante este período participó en la fundación de la Central Única de Trabajadores (CUT) y del Partido de los Trabajadores (PT).

EN DEFENSA DE LA SELVA Y SUS HABITANTES

Chico Mendes fue un ecologista espontáneo, aunque él nunca hubiera escuchado ese término, porque aprendió desde niño a respetar a la selva, a no destruirla ni contaminarla. Entendió el significado profundo de mantener limpia y habitable la casa natural de los seres humanos (la tierra y la selva), porque nos proporciona cobijo, alimento y bienestar. Esta concepción ecologista de Chico Mendes se manifestó en el programa de lucha que emprendieron los sindicatos de trabajadores rurales en los que participó y orientó, cuyo objetivo principal se centraba en impedir la deforestación de la selva, porque con ello se mataba también a sus habitantes. A esta realidad se enfrentaban los sindicatos rurales de los que hacia parte Chico Mendes, que inventaron un repertorio de lucha conocido como empate (término que en portugués significa suspender, estorbar o, según dice Michael Löwy, “la palabra brasileña significa literalmente ‘juego de igualdad’”), un dispositivo pacífico de resistencia con el cual los trabajadores se oponían a la deforestación de la selva mediante la ocupación colectiva del lugar que iba a ser deforestado por terratenientes y empresarios. Los trabajadores se tendían en el suelo, abrazaban los árboles de caucho y construían barricadas humanas en los sitios por donde iban a pasar las máquinas devoradoras de selva. De esta manera, se enfrentaban a las retroexcavadoras, a las motosierras, y a las armas que portaban los encargados de matar a la selva y a sus habitantes.

Este repertorio de lucha se sustentaba en una concepción que enaltecía la vida y labor del seringueiro, en la que se reivindicaba no su relación con la tierra –como en los campesinos y colonos– sino con el monte, con la selva, como fuente de vida y subsistencia. Por esta razón, Chico Mendes y los sindicatos de siringuerios no querían que se les entregara tierra, ya que ellos luchaban por preservar la selva como medio de trabajo. El empate, como forma de lucha para proteger la selva y el trabajo de los caucheros, no era una ocurrencia retrograda contra el progreso y la modernización de la que tanto presumían los militares y los terratenientes –y junto con ellos las empresas transnacionales y los promotores de los agronegocios– sino un mecanismo de defensa que se sustentaba en el conocimiento de la selva y sus ciclos de vida, así como en la convicción política de preservar la fuente de sustento de los trabajadores del caucho. Por eso, decía Chico Mendes: “Los que amenazan el Amazonas son los grandes terratenientes, la política de especulación territorial y la deforestación masiva cuyo objetivo es la substitución del hombre por el ganado”.

Los empates se convirtieron en una frecuente forma de lucha y resistencia de los siringueiros y sus familiares, hasta el punto que el propio Chico Mendes afirmo que había participado en forma directa en decenas de ellos. Este repertorio de lucha tenía un profundo significado porque involucraba cuestiones políticas, sociales, económicas, laborales y ambientales, con lo que se evidenciaba que la destrucción de la selva afectaba el presente y el futuro no solamente de las comunidades que allí habitaban sino de toda la humanidad. El primer empate se efectuó el 10 de marzo de 1976 y desde ese momento se realizaron decenas, los que dejaron un saldo de 400 detenidos, 40 torturados y varios muertos y con ello se logró impedir la deforestación de más de un millón de hectáreas en la selva amazónica. Algunos de estos empates no alcanzaron sus objetivos de preservación, pero el solo hecho de que se llevaran a cabo demostraba que la selva si tenía habitantes y que una parte de ellos estaban en disposición de defender su hogar.

En el curso de la lucha de los siringueiros a Chico Mendes se le ocurrió la idea que era posible preservar la selva, junto con sus habitantes –indígenas y caucheros– mediante la constitución de “reservas extractivas”, una idea original y realista. Debe aclararse que el término extractivo no es idéntico al uso que en la actualidad se le da, que está referido a la imposición de formas económicas de extracción desaforada de bienes comunes de tipo natural con consecuencias nefastas para el hábitat y los territorios. Para el luchador popular del Brasil, el vocablo quería decir que debían mantenerse los tipos de trabajo y subsistencia de los caucheros sin destruir los arboles ni arrasar con los ecosistemas circundantes, de tal manera que les permitiera seguir extrayendo frutos de la naturaleza en forma sostenible. La noción de Reserva Extractiva involucraba todos los principios ideológicos que defendió Chico Mendez, “puesto que cada familia tenía la prerrogativa del usufructo de su casa, solar y veredas de recolección de seringa pero, al mismo tiempo, la tierra y la selva eran de uso comunitario: todos en la comunidad podían cazar y recolectar en los espacios entre las veredas de cada familia, una idea comunitaria inspirada en las Reservas Indígenas” (1).

Esa propuesta nació al calor de la lucha, y no al margen ni fuera de ella, en el año de 1985 cuando se efectuó el primer encuentro nacional de caucheros. Allí se anunció el objetivo de lograr la expropiación de la tierra para evitar la colonización agrícola y la deforestación, y convertir esa tierra recuperada en reserva extractiva, en la que los caucheros e indígenas siguieran realizando sus actividades tradicionales. No se trataba de convertirlos en propietarios individuales ni mucho menos, como en las clásicas luchas de los campesinos, sino de oponerse al estilo de desarrollo depredador que impulsan los terratenientes y agroindustriales del Brasil. Con las reservas se quería hacer uso de la selva en forma racional, sin destruirla, y éstas pertenecerían a las comunidades, que tendrían el usufructo pero no la propiedad. En esas “reservas extractivas” se aprovecharía el caucho, los frutos y los saberes relacionados con la medicina silvestre, si se recuerda que existen miles de plantas de la selva que contienen propiedades para combatir múltiples enfermedades. En términos estrictamente económicos y cuantitativos, los impulsores de las “reservas extractivas” demostraron que una hectárea de selva resulta más productiva si se le deja tal y como es que si se destina a la ganadería, además se regenera constantemente, a diferencia de esta última actividad que seca y erosiona los suelos. Chico Mendes explicaba con claridad los fines de su propuesta: “Los seringueiros no estamos interesados ni queremos títulos de propiedad, no queremos ser dueños de nuestra tierra […] Estamos presentando una alternativa económicamente viable, que da prioridad a los productos de extracción que existen en la Amazonía, lo que hoy en día están amenazados y que nunca fueron tenidos en cuenta por el gobierno brasileño”.

SU LEGADO

La de Chico Mendes era una muerte anunciada, porque estaba claro que los terratenientes no iban a tolerar que prosperara la lucha en la que él participaba y de la cual era un ejemplo y un símbolo. Chico Mendes era consciente de ese hecho, como lo manifestó el 6 de diciembre de 1988 –dos semanas antes de caer asesinado– cuando en la Universidad de San Pablo manifestó: “No quiero flores en mi tumba porque sé que irán a arrancarlas a la selva. Sólo quiero que mi muerte sirva para acabar con la impunidad de los matones que cuentan con la protección de la policía de Acre y que desde 1975 han matado en la zona rural a más de 50 personas como yo, líderes seringueiros empeñados en salvar la selva amazónica y en demostrar que el progreso sin destrucción es posible”.

En efecto, los terratenientes, los promotores de los agronegocios, los empresarios de la madera, los ganaderos eran declarados enemigos de Chico Mendes y de los trabajadores organizados, a cuyos principales activistas y dirigentes han perseguido y asesinado desde el mismo momento en que empezaron a luchar. Como parte de esa persecución en 1980 fue asesinado Wilson Pinheiro, quien había sido el fundador del sindicato de Brasiléia.

Estos enemigos además estaban organizados políticamente en la Unión Democrática Ruralista (UDR), una fracción política de extrema derecha, que financiaba y auspiciaba la configuración de grupos de matones con el objetivo de asesinar a los que consideraba como opuestos al progreso, voceros del comunismo internacional y enemigos del Brasil.

El asesinato de Chico Mendes no fue ni el primero ni el último que se efectuó en la amazonia brasileña, puesto que miles de dirigentes sindicales, militantes de izquierda, sacerdotes de la teología de la liberación, abogados e indígenas han sido asesinados desde finales de la década de 1970 en un desangre permanente que se mantiene hasta la actualidad en toda la selva amazónica brasileña y más allá.

Como suele ser habitual en este continente, el pretexto para justificar la persecución y asesinato de los luchadores populares es el del anticomunismo y Chico Mendes no fue la excepción, porque a él se le acusaba de ser un comunista y enemigo de Brasil que era alentado y financiado por intereses extranjeros. Incluso, en lo que parece ser un chiste, en una ocasión lo acusaron de ser un comunista financiado por las empresas imperialistas de Estados Unidos y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), agregando además que era un enemigo del Brasil, por su campaña internacional en defensa de la selva amazónica –por la cual le concedieron varios premios internacionales. Como parte de esa campaña, Chico Mendes denunció en una reunión del BID la magnitud de la destrucción de la selva, que se financiaba con los préstamos de esa entidad y exigió que esos dineros no llegaran al gobierno de Brasil.

Chico Mendes fue un precursor del ecosocialismo, porque logró unir las reivindicaciones vitales y laborales de la gente de la selva con la defensa irrestricta de esta última, sin despreciar ninguno de estos dos frentes de lucha anticapitalista. Su acción se inscribió en la órbita del “ecologismo de los pobres”, un término que se emplea para enfatizar que la defensa de los ecosistemas y la preservación de unas condiciones adecuadas de vida no es un privilegio de los países industrializados ni de las clases medias de los diversos países del mundo. Este ecologismo de los pobres defiende los ríos que son contaminados por las empresas mineras o petroleras, se enfrenta a las empresas que vierten desechos tóxicos en los barrios pobres de las ciudades o en las zonas rurales que habitan los campesinos e indígenas, se niega a aceptar que sean destruidos los ecosistemas como fuentes de vida y subsistencia para convertirlos en desiertos contaminados por los residuos de las transnacionales que los destruyen para sacar oro o plata… Estas luchas las adelantan campesinos, indígenas, mujeres pobres, trabajadores precarizados sin que ellos sepan, e incluso nunca hayan escuchado hablar de ecología.

Chico Mendes fue un representante de este ecologismo de los pobres.

Como parte de su legado debe rescatarse la radicalidad política y anticapitalista de su lucha, algo que se esconde y tergiversa, puesto que hasta entidades como el BID (Banco Interamericano de Desarrollo), caracterizada por ser genocida y ecocida a la vez, se presentan como continuadoras de la obra del luchador brasileño y sostienen que ahora si se está defendiendo la selva, bajo la orientación del BID y de las ONG que ese banco patrocina. Con esto simplemente se quiere borrar el sentido profundo de la lucha de Chico Mendes quien junto lo local y lo global, lo verde y lo rojo, lo social y lo ecológico y para ello constituyó un frente de lucha y resistencia contra los terratenientes y la agroindustria, como fue la Coalición de Pueblos del Bosque en defensa de la Amazonia brasileña. Fue a la vez socialista y ecologista, no un tecnócrata ambiental al servicio del capitalismo y tampoco un burócrata sindical que se reducía a la acción puramente reivindicativa sin relacionarla con la defensa del medio ambiente, ni un político socialista que se desentiende de la destrucción de la naturaleza, como si esa no fuera una lucha política.

Un aporte de larga duración radicó en su esfuerzo organizativo que condujo a la unidad entre los seringueiros y trabajadores que vivían de la extracción de otros frutos (como castaño, yute y algunas nueces), junto con los campesinos y los indígenas en la fundación de la Alianza de los Pueblos de la Selva, para enfrentar el latifundismo y al capitalismo agrícola y pecuario. Chico Mendes expreso al respecto: “Jamás uno de nuestros camaradas va a hacer correr la sangre de otro, juntos podemos defender la naturaleza que es el lugar donde nuestras gentes aprendieron a vivir, a criar a sus niños, y a desarrollar sus capacidades, en un pensamiento en armonía con la naturaleza, con el ambiente y con todos los seres que viven aquí”.

Además, el legado de Chico Mendes sigue vivo por la sencilla razón que, pese a algunas conquistas menores como la creación de algunas Reservas Extractivas, la destrucción de la selva y de sus habitantes continúa sin freno a la vista. Como lo ha indicado un estudio de investigadores de Brasil y de los Estados Unidos en el 2020 solamente se conservara un 5% de la selva en estado virgen. No se puede pensar algo distinto si se sabe que anualmente se destruyen 20 mil kilómetros cuadrados de selva.

En conclusión, Chico Mendes fue un pionero práctico del ecosocialismo porque en su vida relacionó en forma adecuada “socialismo y ecología, reforma agraria y defensa de la Amazonia, luchas campesinas y luchas indígenas, la supervivencia de las poblaciones locales humildes y la protección de un patrimonio de la humanidad -el último gran bosque tropical no destruido todavía por el ‘progreso’ capitalista-“ii. El proyecto ideológico y político de Chico Mendes se basaba en un principio de largo alcance, hoy más actual que nunca, que se puede sintetizar en una máxima sabía: “No hay defensa de la selva sin la defensa de los pueblos de la selva”, con lo que se sintetiza la necesaria confluencia de una lucha anticapitalista contra la explotación y contra la destrucción ambiental. Por todo ello, su ejemplo de lucha es una fuente de inspiración para afrontar los retos de la explotación y la destrucción ambiental que lleva a cabo el capitalismo, algo que se realiza indistintamente en Brasil y en el resto del mundo.

Notas:

1. Carlos Walter Porto-Gonçalves, “Chico Mendes, un ecosocialista”, en Cultura y representaciones sociales, año 3, No. 9, marzo de 2009.

2. Michael Löwy, Ecología y socialismo: el combate de Chico Mendes, disponible en http://www.fundanin.org/lowy8.htm

BIBLIOGRAFIA SUGERIDA

Revkin, Andrew, Chico Mendes. Su lucha y su muerte por la defensa de la selva amazónica, Ediciones Paidós, Barcelona, 1992.

Moro, Javier, Senderos de libertad. La lucha de los indígenas por la defensa de la selva amazónica, Editorial Seix Barral, Madrid, 1993.

Renán Vega Cantor Profesor Universidad Pedagógica Nacional

Texto publicado en papel en Revista CEPA, No. 19, agosto-diciembre 2014.

Agricultura familiar, tierra y soberanía alimentaria

La Agricultura Familiar en América Latina fue reconocida oficialmente en 2004, año en que se crea la Reunión Especializada de Agricultura Familiar (REAF). En el mundo, existen aproximadamente 36 definiciones, de las cuales 12 corresponden a América Latina [1]. En dichas conceptualizaciones se tomaron en cuenta una diversidad de variables que dificultaban su comparación; sin embargo, se determinaron algunos elementos comunes sobre la conceptualización de agricultura familiar, entre ellos: el predominio del trabajo familiar en las explotaciones agropecuarias, el/la jefe/a de hogar es quien administra la unidad económico-productiva y, también, el pequeño tamaño de la explotación y/o de la producción.

En base a estos criterios, la FAO propone definir a la Agricultura Familiar como:

“La Agricultura Familiar (incluyendo todas las actividades agrícolas basadas en la familia) es una forma de organizar la agricultura, ganadería, silvicultura, pesca, acuicultura y pastoreo, que es administrada y operada por una familia y, sobre todo, que depende preponderantemente del trabajo familiar, tanto de mujeres como hombres. La familia y la granja están vinculados, co-evolucionan y combinan funciones económicas, ambientales, sociales y culturales.” [2]  

En nuestro país, el concepto utilizado en la formulación del Plan de Agricultura Familiar y Emprendedurismo Rural para la Seguridad Alimentaria y Nutricional (PAF) 2011-2014, es el que propone la Estrategia Centroamericana de Desarrollo Rural Territorial (ECADERT), y la define como:

La Agricultura Familiar (AF) es la producción agrícola a pequeña escala, desarrollada en fincas que son unidades domésticas de producción y consumo, con mano de obra familiar no remunerada como principal fuerza laboral” [3]

Algunos autores cuestionan la conceptualización que hace la FAO de la Agricultura Familiar. Por ejemplo Gustavo Duch, si bien reconoce la importancia de los mensajes de la FAO, en el marco de dedicar el año 2014 como año de la Agricultura Familiar, orientados a señalar la importancia de colocar a la pequeña agricultura en el centro de la política agrícola de los países, pues es la principal productora de alimentos: “Son responsables de al menos el 56% de la producción agrícola” [4]; sin embargo le  cuestiona a la FAO que no coloca el tema de la injusta distribución de la tierra, es decir, la poca proporción de tierra fértil en manos de la agricultura familiar, como prioritario en sus mensajes. El cual, considera, es un dato trascendental al momento de definir qué políticas son necesarias para favorecer la pequeña agricultura. Pues, basándose en un reciente estudio de la organización GRAIN [5], señala que el porcentaje de la tierra fértil en manos de la agricultura familiar apenas es un 24% del total, mientras que la cifra que ofrece la FAO es del 70%.

Para el caso de El Salvador, según el censo agropecuario 2007, la AF cuenta únicamente con el 29% de la tierra cultivable. Duch señala: “Ese debería de ser el mensaje central de este año internacional, y parece que la FAO lo esquiva (…) pero si verdaderamente entendiéramos que la agricultura a pequeña escala es el medio de vida de la mayoría de campesinas y campesinos del mundo y la que, según todos los datos, es la que tiene mayor capacidad productiva actual y futura de alimentos, denunciaríamos sin temores que la propiedad de la tierra está en otras manos y sirve a otros intereses.“ [6]

Gustavo Duch considera que las políticas agrarias siguen favoreciendo la gran propiedad, pues se especula y aumenta el acaparamiento de tierra fértil por parte de monocultivos orientados a la industria alimentaria. Éstos, en los últimos 50 años, han triplicado su extensión y siguen ganando terreno, comparado con el escaso e injusto porcentaje de tierra que tiene la agricultura familiar (el cual se ha ido reduciendo). GRAIN señala que: “Muy rápido estamos perdiendo fincas y campesinos en muchos lugares, mientras las grandes haciendas agrícolas se hacen más grandes. Una de las razones por las que los campesinos están desapareciendo es el rápido crecimiento de las plantaciones de monocultivo. En los últimos 50 años, 140 millones de hectáreas – bastante más que la tierra arable de China – ha sido acaparada para plantar soja, palma aceitera, canola y caña de azúcar.” [7]

Entonces, en el año de la Agricultura Familiar se debiera reclamar, como punto central de la política agrícola, la redistribución de la tierra fértil en favor de la pequeña agricultura familiar, fuera de los mercados corporativos y especulativos.
Notas

[1] FAO (2014). Agricultura Familiar en América Latina y el Caribe. Recomendaciones de política. P.20[2] Ibid. P. 26

[3] Gobierno de El Salvador, Plan de Agricultura Familiar y Emprendedurismo Rural para la Seguridad Alimentaria y Nutricional (PAF) 2011-2014

[4] FAO (2014). Agricultores Familiares. Alimentar el mundo, cuidar el planeta. Disponible en: http://www.fao.org/assets/infographics/FAO-Infographic-IYFF14-es.pdf

[5] GRAIN (2014). Hambrientos de tierra. Los pueblos indígenas y campesinos alimentan al mundo con menos de un cuarto de la tierra agrícola mundial

[6] Duch, Gustavo. La agricultura desposeída de la tierra. Rebelión. 4 de junio de 2014. En: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=185538

[7] GRAIN (2014). Op cit.

Evelyn Patricia Martínez es Investigadora en políticas agrícolas y alimentarias de Fundación REDES-El Salvador.